Creo que hay que volver…
Allá por la primavera sufrí una especie de crisis de conocimiento, como si ya todo estuviera dicho y estuviéramos una y otra vez divagando acerca de la superficie de las cosas, entretenidos en discusiones altamente triviales con posiciones intelectuales prefijadas y completamente estáticas e inamovibles. Tal vez por falta de conocimiento, o quizá por exceso del mismo, uno posee una visión extremadamente pragmática de ciertos asuntos y rechaza (o simplemente desprecia) cierto tipo de discusiones que más bien parecen disquisiciones deontológicas que aquello que realmente motiva al que escribe: la verdad.
Y no hablo de la verdad como meros juicios de valor subjetivos, sino como una cuestión conjetural mensurable y, por tanto, susceptible de ser contrastada con la realidad. La verdad que proporciona seguir el raciocinio donde quiera que te lleve, el no aceptar premisas que exijan el más mínimo atisbo de irracionalidad, no considerar silogismos falaces por mucho que se le edulcoren al intelecto y combatir con dureza implacable cualquier comportamiento que atente contra aquello que ha colocado al ser humano en unos niveles de satisfacción primaria, social, y cultural nunca vistas en la Historia: el método científico.
He decidido volver porque tengo alguna cuenta que saldar y voy a empezar aquí y ahora. Aunque mi silencio haya dominado estos meses, no me he olvidado del comportamiento inadmisible y deplorable seguido por los señores (permítanme seguir utilizando para ellos este título inmerecido) de ANAV en su gestión del incidente de la Central Nuclear de Ascó. Ahora que las aguas parecen volver a su curso y que el tiempo va enterrando la memoria, agitaremos de nuevo las aguas porque no creo que se hayan ahogado todos los que debían. En este tiempo he aprendido a distinguir la gema brillante de la razón de todo aquello que se disfraza de ella. Fue un cometido complejo, mucho más que identificar a aquellos que ni siquiera la utilizan como excusa, sino que vagan por el espectro social paseando su indigencia lógica encumbrados por aquellos que les sustentan intelectualmente, si es que dicho adverbio puede aplicarse a tales seres. Pero de Greenpeace ya hablaremos en un futuro cercano.





Bienvenido de nuevo… Es siempre un placer leerte…
Me alegro de comprobar que no has dejado de escribir aquí. Ahora esperaré con gran interés otra vez tus reflexiones y que nos cuentes tus experiencias por el mundo adelante.
Un besito