Nucleares o Renovables
El título disyuntivo de este post pretende ser, precisamente, todo lo contrario. Hace un tiempo escribía otro post donde hablaba de la escasez de silicio y de las primas a las energías renovables por parte del Estado. Un lector habitual, Casiope00, al cual me gustaría agradecer personalmente sus comentarios, hizo una puntualización a ese post que me pareció muy interesante. Reproduzco de forma literal su aportación:
[…] El dilema es que como tú, soy defensor de las centrales nucleares, pero las renovables me dan de comer, y como a mi, creo que a mucha gente. Ya sé que mi postura es egoísta,y que me puedes decir que me busque otro trabajo, pero simplemente escribo esto para que, aún estando de acuerdo básicamente en lo mismo, veas que se puede percibir un mismo tema de forma diferente, estando a un lado u otro de la barrera.
Creo que Casiope00 ha dado con uno de los meollos de la cuestión energética, que mucha gente da por supuesta y que es falaz y rotundamente falsa, incluso Casiope00 la asume tácitamente como una posición que él considera egoista, aunque personalmente creo que está equivocado. La cuestión es asumir expresamente que la energía nuclear y las energías renovables son dos alternativas autoexcluyentes, y no lo son, son dos opciones complementarias. El debate no debería estar en nucleares o renovables, sino en qué porcentaje de cada una de ellas deberíamos incluir en nuestra cesta energética.
En primer lugar me gustaría aclarar que las energías renovables, llamadas erróneamente “alternativas”, no son alternativa de nada. Algo supone una alternativa cuando puedes decidir utilizar una u otra cosa. Eso no sucede en el caso de la energía, donde no hay alternativas y todas las fuentes son necesarias. Todo el mundo en su sano juicio es capaz de comprender que unas fuentes energéticas que dependen de variables meteorológicas que, por definición, son impredecibles, no pueden conformar la base energética de una economía competitiva. Dicho esto, tampoco nadie en su sano juicio se plantea desterrar las energías renovables del mix energético, ya que constituyen un aporte que puede llegar a ser sustancial en ciertos momentos ayudando a paliar la dependencia energética exterior, aunque en la actualidad su competitividad económica deja mucho que desear debido a las subvenciones.
En cualquier caso me gustaría definir mi punto de vista, que podemos resumir como: “Nucleares sí, renovables también”. Ambas no son excluyentes, es más, tienen que ser complementarias. Ninguna fuente energética es perfecta, todas tienen sus ventajas y sus inconvenientes. La responsabilidad política consistirá, en materia energética, en actuar con valentía y saber trasladar a la sociedad los retos de futuro, cuáles serán nuestras expectativas de consumo y cómo vamos a ser capaces de abastacer esa demanda en condiciones económicamente competitivas. De eso dependerá el futuro de nuestra industria y la riqueza de nuestro país. Conviene ir dejando ya los debates estériles que no conducen a nada y enfrentar la realidad tal y como es.




