Alemania…cierre sí…cierre no
Cuando la canciller alemana Angela Merker llegó al poder tuvo que propiciarse unos socios de Gobierno, así decidió continuar con el calendario de cierre de las centrales nucleares que habían establecido los social-demócratas en la legislatura anterior. De este modo Alemania iría apagando todos sus reactores nucleares de forma paulatina de cara a un abandono total de la energía nuclear para el año 2020-2021.
Pero claro, la realidad es que hay que cumplir Kyoto, y además resulta que el 30% del gas que consume Alemania proviene de Rusia y con el fregao Ruso-Ukraniano de las navidades anteriores el horno no está para bollos. Así que Angela Merker encargó al Instituto de Economía y Energía de la Universidad de Colonia un estudio para ver cómo estaba el patio energético en el país teutón. ¿Y cuál fue el resultado del estudio se preguntarán ustedes? Pues, literalmente: “Es conveniente que Alemania prolongue el plazo de funcionamiento de sus centrales termonucleares veinte años más de lo previsto, en lugar de apostar tan firmemente por el desarrollo de las energía renovables.” Según estos señores (aunque algunos dirán que, por supuesto, están untados por el lobby nuclear) cerrar las nucleares alemanas se traducirá en un aumento del 45% en las emisiones de CO2, que apostar por las renovables le costará al pueblo alemán 4500 millones de euros, y todo ello conjuntamente hará que la electricidad alemana suba más de un 20%.
Pues nada, parece ser que la inamovible política energética de Merkel a partir de ahora está abierta a la negociación y el próximo Julio está prevista una cumbre para debatir sobre el fregao en el que casi se meten sin querer.




