Y la gente sigue a lo suyo…
Si yo hace unos días les hubiera hablado de Fray Galvao, probablemente casi ninguno de ustedes supiera en qué equipo jugaba el tonto del haba en cuestión. Pero es que resulta que la semana pasada le hicieron santo, a partir de ahora no es Fray Galvao sino San Antonio de Sant’Anna Galvao. Por supuesto, aprovechando la visita a Brasil, el nuevo dirigente de la secta católica no iba a volverse de vacío, qué menos que un santo para alegrar al personal. Por cierto, ese querídisimo Benedicto XVI, aunque yo prefiero llamarle Joseph Ratzinger, así a nadie se le olvidará que perteneció a las Juventudes Hitlerianas o que mandó redactar el escalofriante documento llamado “Crimen Sollicitationis” en el cual se establecen los pasos a seguir en caso de abusos sexuales a menores por parte del clero (negarlo todo y amenazar con la excomunión). Pero de eso hablaremos otro día, ahora a lo que vamos.
Pues eso, que había un frailecillo por Brasil que vivió entre 1739 y 1822. A este hombre se le ha “demostrado” la obra y milagro de la curación de enfermos mediante píldoras devocionales (ver foto). Resulta que un buen día, inspirado por Dios (cómo no), transcribió en un trozo de papel una oración en latín dedicada a la Virgen María: “Post partum Virgo Inviolata permansisti: Dei Genitrix intercede pro nobis (Tras el parto, Virgen, permaneciste inmaculada: Madre de Dios, ruega por nosotros)”, pidiéndole interceder por los que acudían a él . El trozo de papel era de tamaño chuletilla de examen, así que la enrrolló a modo de píldora y se la dió a uno de sus enfermos. Ya saben, una cada 8 horas durante una semana y manténgalas fuera del alcance de los churumbeles. Pues nada hombre, después de hacer semejante gilipollez durante unos 30 años más o menos, ahora van y le hacen santo.

¿Y todo esto a cuento de qué? pues porque (y siempre según versión de la iglesia católica) se le han “demostrado” 3 milagros irrefutables, a saber:
- “Curó” a un enfermo de cálculos renales a principios del siglo XIX.
- En 1990 “curó” a una niña de 4 años de hepatitis.
- En 1999 una mujer con malformación de útero quedó embarazada.
Y los dos últimos después de llevar muerto 200 años, ¡¡qué crack!! Con este pedazo de hat-trick el buen hombre consiguió la beatificación y la semana pasada le han hecho santo. Mi mamá me ha enseñado que hay que respetar las creencias de los demás, pero es que a veces me cuesta mucho no abrir la ventana y gritar: “soplapollaaaaaaass” (no es casualidad lo de la ss final).





Es la panacea………..y la gente perdiendo el tiempo estudiando medicina.
Es una pena que el motorista hitleriano con guantes en la mano de Joseph no se pasara por Venezuela, que el atrapao de Chaves le iba dar pa’l pelo (es que tiene razón el joven Joseph, no hubo ningún tipo de masacre indígena en la colonización de América… lo que hay que oír). Y aún por encima les deja la perla del santo. Enfín, que la Iglesia no tiene vergüenza.