Hace 50 años, 27 compases…la locura.
Hubo un tiempo en que ciertas familias acaudaladas ejercían de mecenas, tenían bajo nómina a músicos y artistas, sin derecho a paro ni seguridad social, más o menos como los becarios. Los tiempos han cambiado y en la actualidad el dinero sólo se emplea en causas altruistas si desgravas a Hacienda…es la sociedad en la que vivimos. Allá por 1954, un magnate llamado George Wein decidió montar un festival de jazz en el jardín de su casa de Rhode Island, así nació el festival más famoso de todos los tiempos, el Newport Jazz Festival. Con ocasión del debut entraban en cartel Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Billy Holiday, Gerry Mullighan….casi nada.
Dos años después, George Wein decidió invitar a Duke Ellington y su orquesta a tocar en Newport. Duke estaba ofreciendo un concierto soso que hacía a su banda pasar sin pena ni gloria por aquel escenario. Hasta que pasó una de esas cosas que cambian la historia de repente y sin avisar. En medio del tema “Diminuendo and Crescendo in Blue”, Ellington le dió luz verde a Paul Gonsalves (su saxo tenor) para improvisar sin límite. La orquesta guardo silenció y Gonsalves comenzó un solo sostenido, con calma, únicamente acompañado al piano por Duke, al contrabajo por Jimmy Woode y a la batería por Sam Woodyard. Al final del séptimo compás la gente, que iba camino de los coches por la decepción del concierto, estaba dando la vuelta debido a los aplausos de los que habían permanecido delante del escenario. Gonsalves continuó, repitiendo algunas líneas del tema e improvisando compás tras compás. La muchedumbre enloqueció, una excitación colectiva hizo a las autoridades temer lo peor, la gente fuera de sus casillas jaleaba al músico mientras Gonsalves, puesto en pie y flanqueado por toda la sección de viento seguía un compás y otro compás con un swing endiablado en cada una de las notas.
La policía tuvo que intervenir, no había sucedido nada simplemente a la gente se le había metido el jazz dentro, pero desde la organización le hicieron señas a Duke Ellington para que detuviese aquello como fuera. 27 compases después el milagro terminó, pero la historia ya estaba inmortalizada. Paul Gonsalves murió en Londres en 1974, de una sobredosis, sólo un par de días antes que Duke Ellington. La hija de éste no tuvo valor para decirle a su padre que Paul había muerto. Días después ambos descansaban juntos en New York.
Hoy hace 50 años de aquel sólo, buscad el disco “Duke Ellington at Newport 1956″ y escuchad el “Diminuendo and Crescendo in Blue”…hacedme caso.





ohhh… y yo que creía que ibas a volver en serio a la guitarra, jaja
Supongo que ya lo sabrás, pero por si acaso: Santiago, 26 de Julio, Maceo Parker. Toda una leyenda.
Besitos, y felicidades por el blog!