Noticias alegres
Cuando era más joven, mucho más joven , con 22 añitos y aún antes de licenciarme me enviaron 3 meses a Alemania, a un laboratorio de Física Nuclear a una especie de escuela de verano. Allí convivimos un verano entero 35 jovencitos de todas las esquinas de Europa y algunos de fuera de ella. La verdad es que a veces recuerdo con nostalgia aquel verano, allí aprendí muchas cosas, que en España nos falta mucho para ser “Europa”, que algunos ncaionalistas debería darse alguna vez una vueltecita por encima de los Pirineos y otras cosas más, pero la más importante de todas ellas fue que aprendí a relativizar los problemas. Muchas veces nos ahogamos con auténticas gilipolleces. Allí tuve amigos chechenos, palestinos, israelíes, argelinos, serbios, croatas y bosnios…uno de ellos había perdido a su padre y hermana en la guerra de Yugoeslavia, 15 o 20 de ellos había vivido la mitad de su vida en un régimen comunista, rusos, polacos, rumanos. Juntos vivimos muchas cosas, cosas como las olimpiadas cobran una dimensión distinta cuando ves las competiciones con gente de muchos países. Vivimos la tragedia del submarino ruso, el Kursk, que estuvo 3 días hundido con gente viva dentro y al final se murieron todos. Ahí me percaté de la idiosincrasia del pueblo ruso, que nunca piden ayuda a nadie, siempre hacen lo que tienen que hacer, aunque lo hagan mal. Después de aquel verano comencé a tomarme la vida de otro modo.
Hice muy buenos amigos allí, con alguno aún mantengo contacto y me los encuentro de vez en cuando en algún congreso o conferencia. De la mayoría de ellos no he vuelto a saber nada. En especial había un chico, Gor se llamaba, era Armenio y se había licenciado en Física con sólo 18 años…podéis imaginaros qué crack era el colega, lo último que supe es que se había ido a los States, como todos. Se había ido a Los Ángeles, por él me enteré que en California había 2 millones de armenios, que se dice pronto….luego parece que los gallegos son el pueblo más emigrante del mundo…ja.
Otro de mi buenos amigos de aquel verano era Werner, un chico austriaco de gafitas y bastante tímido. Aficionado al fútbol y fan del Real Madrid desde que me conoció a mí. Mantuvimos el contacto después de aquello, incluso fui a su Tirol natal a visitarlo y nos fuimos juntos a Viena un invierno tan frío que no quiero ni recordarlo. Werner me ha escrito un correo esta mañana con unas noticias excepcionales, la mañana del pasado sábado tuvo su primera hija Eva con su novia de siempre, Heidi, qué nombre tan bonito. El de la foto es Werner, cuánto tiempo, y tiene en brazos a la pequeña Eva….hoy estoy especialmente contento, por no perder el contacto, por lo que vivimos y porque no se haya olvidado de mí.






Pues me alegro mucho, Manu.